“Me llamó tarde ayer, en la noche para decirme que me amaba, pero ya no importa. Le dije que nunca le había importado y nunca le importará”.

2.07.2011

No habrá mañana

Hojas secas de otoño se asemejan a mi alma,
Deshidratada de amor, poblada de vacíos.
Ya no hay amaneceres de rocíos tempraneros,
y hasta el agua cristalina ya no canta,
Ya nada hay, ya no hay nada.

Sólo queda el vacío que puebla mi alma,
y mis ojos secos ya no tienen lágrimas
y se lamenta mi alma de tanto lamento,
como hojas secas de otoño,
tengo los ojos y el alma.

Los pájaros ya no cantan,
las estrellas ya no brillan,
tu mirada ya no me ilumina,
tus manos ya no las siento,
la brisa ya no roza mis mejillas,
la almohada ya no sabe de mi pena.

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