El viento roza mis mejillas, me sorprende a cada instante,
las estrellan brillan más que ayer, las miradas esbozan sonrisas,
los ojos son más alegres, las caricias más perfectas.
En una tarde donde el agua caía del cielo
pensé mucho más en él que otro día cualquiera,
al abrir y cerrar los ojos, al primero que veía era a él,
en cortos días, sin ni siquiera saber sus emociones me encantó,
mis sonrisas son más perfectas, mis mañanas más dulces,
mis tardes más cálidas. Mi corazón no para de quererlo,
cada día es como si todo comenzará de cero,
ya no son hojas secas las que caen, son dientes de leones
que se deshacen y en mí provocan una simple conmoción,
me encanta saber que todos los días ahí estará,
sólo para mí, sólo para decirme que sus días son eternos sin mí,
porque los días son eternos sin él,
afortunada con todas sus letras, desde la primera a la tercera,
desde la cuarta a la décima, me encanta.
Me encanta cuando sonríe, me encanta cuando ríe,
me encanta cuando grita, me encanta su voz y su sonrisa,
me encantan sus ojos y sus orejitas,
me encantan sus labios y sus tiernas miraditas.
Vale la pena esperar, vale la pena estar todo un día pensando,
vale la pena decirle cada día que está en mí, que me marcó sin hacer nada,
que el vacío se acaba cuando él está presente,
que no me importa nada si él no está ausente.
Suaves caricias, noches de primavera, hermosas praderas que en sueños
son mejores que el rocío, tiernas nubes de algodón me llenan de vida, el corazón.
Ladrón, ladrón, ladrón de mi tesoro escondido, ladrón de mis noches en el olvido,
ladrón de las lágrimas en desvío, ladrón de mis caricias y tiernos cariños.
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