Hoy, con el corazón afligido y en tus manos, es la última estrofa que dedicaré para ti. Hoy me he convencido de la añoranza en la que vivía, maté mis esperanzas e ilusiones, que más da, estoy herida y una herida como ésta no se sanará en un largo tiempo. ¿Sabes?, haberte amado tanto hoy me sorprende, me sorprende que me hieras sin cometer ningún acto de valentía y decirme que simplemente nada te importa. Soy una más, una más que cae en tan duras faces de olvido, de tratar de socorrer a mi corazón herido. Sé que encontraré otro cielo y volaré hacia él, extenderé mis alas y volaré muy lejos de ti, te olvidaré y no cabrá la menor duda de que me extrañarás. No puedo retroceder, pues, un ave no retorna de su vuelo, sólo espera extingirse en las llamas del viento. No puedo creer la falta y el descuido que causé, me declaro una fiel enamorada de tus frases, de todo lo que nadie percibe ver. Soy una fiel enamorada de tus mentiras, de tu hipocrecía y de tu timidez. Nada me ha herido tanto en estos cortos años de vida, que tú. Tú eres causante de todos mis desvelos, de la agonía simple de mi corazón. Eres culpable de todas mis travesías de noche, donde agarro mis mejores recuerdos y los tiro al vacío...
...Y es así como pretendo olvidarte, sólo quisiera que recordarás que siempre, pero siempre estaré volando y tocando con mis alas tus mejillas, tus labios y besando tu frente. Siempre te cuidaré, siempre te tendré presente en cada una de mis acciones, pues me enamoré, y me enamoré como nunca antes. Perdón si fui ilusa, si caí y no me levanté en el minuto exacto, pero este gran terremoto interior me destroza y me arrebata algo tan puro como es el amor.