“Me llamó tarde ayer, en la noche para decirme que me amaba, pero ya no importa. Le dije que nunca le había importado y nunca le importará”.

4.11.2010

Esta Ferviente locura de amar

Una de estas mañanas donde me despierto y en lo primero que pienso es en ti y me pregunto ¿Qué rayos me pasa?, esperanzada espero la melodía de los pajaritos, de los gorriones que con tanta sencillez me hacen vibrar en una paz armoniosa infalible. No puedo sostenerme y algo me detiene prontamente, no sé que pensar al respecto, no recuerdo el sueño de anoche, ni mucho menos para que debía levantarme. Ansiosamente, tras largos minutos de recordar qué debía hacer, de un brusco y fuerte salto me alzo y con sollozos quejidos me dirijo a prepararme para mi nuevo día.

Omitiendo todo pensamiento y actividad, logro llegar a mi destino. Tras un largo y duro día, por esas cosas de la vida, te veo, se detiene el tiempo maravillosamente, no logro atinar ni mucho menos sé que decir, tú me miras esperando una respuesta y yo, sin duda, completamente ida.

No sabes cuánto te quiero, cuánto te espero cada día, cuánto espero a que sea otra mañana en que seas lo único que tenga en mente, ya no sé si decirlo, el miedo me consume y sé que no te importa porque tú no tienes el mismo interés hacia mí. Pero seguiré intentando, seguiré así de sencilla y tratando de que no te des cuenta de todo lo sorprendente que te encuentro.
Tu indiferencia es tan dolorosa, es tan hiriente, me confundes con una simple mirada, soy una pequeña enamorada quizás digas en tu perpleja mente, y lo más gracioso es que no te puedo sacar de mi mente y mientras estés en ella, no pensaré en nadie más.
Nuevamente vuelvo a sugerirme a mí misma que te olvide, que te borre de mi mente, que a través de miradas frías me aleje de ti, de una manera tan triste e intensa logre olvidarte.

Y quizás una mañana de estas, no será muy largo, tú mirarás hacia mí y me iré sin importar nada.

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