“Me llamó tarde ayer, en la noche para decirme que me amaba, pero ya no importa. Le dije que nunca le había importado y nunca le importará”.

1.31.2012

¿Me permites un vals?

Cierro mis ojos y lo primero que veo es una sala, llena de rosas y flores, con un aroma suave. Comienzo a mirar a mi alrededor y al fondo de la sala se veía una silueta, una de un hombre, el cual miraba por la ventana como esperando algo...
De la nada seguí caminando, iba hacia él, no sabía el por qué, pero quería aferrarme a sus brazos.
Al momento en que el sonido de mis pasos comenzó a ser mucho más fuerte, volteó y me miró a los ojos. Caminé aún más lento. Al llegar a su lado, estiró sus brazos y movió sus dedos en son de que me acercara.
-Hola-. Dije algo tímida. Sonriendo con una coqueta mirada, con unos ojos brillantes dijo: -Hola, que bella estás hoy-. Ese comentario provocó mariposas que ya no recordaba sentir, le dije algo nerviosa: -Gracias, pero... ¿Quién eres?-. -Soy la persona que ha estado buscando tu amor hace mucho tiempo, soy la persona que te quería a su lado, soy la persona con la que tanto soñabas, ese soy y estoy aquí para hacerte feliz-. Luego de decir esas palabras, sus ojos brillaban aún más y de la nada se llenaron de pequeñas lágrimas, pero las ocultaba pestañando rápido...
Luego de unos minutos, le dije: -Acompáñame en mi soledad, acompáñame en el silencio y en la verdad, acompáñame en la histeria y la tristeza. Te necesito-.

Tomó mis manos y dijo: -Permíteme tomar tus manos, en una simple danza demostremos ese amor que hace tanto nos teníamos, sin conocernos ni escucharnos-.
Bailamos un hermoso Vals, un suave y dulce baile que expresó todo lo que queríamos decir.
-Perdóname por tantas cosas que te he hecho, perdóname por las tontas cosas que he dicho y te han hecho daño, perdón por fallarte, perdón por ocultarte mis cosas, perdón por no decirte todos los días lo mucho que te amo, estoy equivocada, tú eres mi vida-.
-No llores, estoy aquí, sólo toma mis manos y bésame, nada podrá destruir nuestro amor, entiendes? NADA.-

Pero de pronto comprendí, que todo era un sueño, un hermoso sueño, porque estabas tú y siempre lo estarás...

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